La página inglesa Minimus acerca el latín a los niños. Con hojas de apoyo para maestros, canciones y dibujos los niños aprenderán de manera divertida sobre el latín y la vida en la antigua Roma.
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miércoles, 1 de junio de 2011
Reseña de Alceo
Nació en Mitilene, isla de Lesbos; no se sabe con exactitud la fecha de su nacimiento, pero, se cree que era de la misma edad de Safo y que vivió entre los siglos VII y VI a.C.
Hijo de una familia de la clase aristócrata gobernante en la isla de Lesbos, se vio involucrado durante toda su vida en la escena política de su ciudad natal y de forma especialmente cercana en el conflicto con los tiranos del partido populista, pues, por este motivo fue exiliado dos veces al perder frente a Pítaco, quien finalmente lo perdono y le permitió regresar; fue poeta y soldado, al igual que muchos de sus contemporáneos.
Al parecer, su vida se desarrolló como lo que hoy se consideraría una existencia burguesa; entre su salón de armas, pues como ya lo he mencionado era soldado y aficionado a la guerra, y el comedor de su casa, en donde celebraba banquetes en los que abundaban el vino, la comida y por supuesto la poesía, que se complacía en leer para sus invitados.
Alceo es considerado uno de los principales representantes de la lírica arcaica griega y el segundo de los nueve grandes poetas canónicos, según los helenos.
Fue un innovador en materia de poesía, junto con Safo y Anacreonte comienzan a usar la elegía monódica, esto es, hacen prevalecer los temas personales, las vivencias intimas del autor o los temas amorosos, sobre otros que eran más socorridos en aquella época; estos poemas son cantados por una sola voz y acompañados con una lira.
Entre los temas más usuales de este poeta están los poemas políticos y bélicos, himnos a algunas deidades, los poemas al amor y a los banquetes.
Originalmente su obra fue recogida en una colección de diez tomos por Aristófanes de Bizancio y Aristarco de Samotracia, ambos eruditos alejandrinos, pero en la actualidad sólo se conservan alrededor de ciento cincuenta fragmentos, lo cual dificulta bastante el estudio profundo de su obra y la formación de ideas concretas sobre el estilo y la poesía del autor.
Además, se le atribuye la creación de la estrofa arcaica, la cual se forma por un cuarteto, sus dos primeros versos son endecasílabos y los dos últimos heptasílabos; esta misma forma fue adaptada al latín y muy utilizada por Horacio.
Por lo que podemos apreciar en lo que se conserva de su obra, tenía un estilo sobrio y elegante, recurría frecuentemente al uso de metáforas y otros tropos.
Es usual la invocación o mención de los dioses en sus poemas, ya sea para alabarlos, pedirles algún don o simplemente para narrar alguna anécdota divina.
Otra figura que es muy recurrente en su poesía es la de “la nave”, se cree que ésta hace alusión al Estado, como en el siguiente fragmento:
El rumbo de los vientos no comprendo;
pues desde aquí revuélvese una ola,
desde allí otra, y en el medio
con la negra nave se nos lleva,
por la gran tempestad muy trabajados;
que al pie del mástil, agua hay de sentina,
y hendida ya la vela toda,
y en la misma grandes desgarrones,
y se aflojan las jarcias…
En el fragmento anterior el poeta expone su preocupación por el Estado, que al igual que un barco es arrastrado y amenazado por la tormenta y las enormes olas, que representan el peligro de la tiranía.
En estos escasos versos se ve reflejada una gran parte de la vida de Alceo, puesto que el conflicto político lo llevo a alejarse de su hogar durante quince años, y como soldado y hombre de Estado estuvo íntimamente ligado con los acontecimientos políticos de su ciudad; sin embargo, en su poesía vemos ya un cambio con respecto a la forma de tratar este tema y es que a diferencia de los autores anteriores, él suma al acontecimiento descrito sus propias emociones o impresiones al respecto, o sea que su poesía se vuelve más subjetiva.
En la poesía de Alceo es también común el tema de los banquetes, como se observa en los versos que presento a continuación:
Bebamos; ¿para qué las lámparas? Un dedo, el día;
baja, así, pronto las copas de los grandes armarios,
pues de Sémele y de Zeus el hijo donó a las gentes
el vino, alivio de los males; viértelo, una mezclando
con dos, colmadas hasta los bordes, y que una copa
siga a la otra…
En la estrofa anterior podemos observar varios detalles, por ejemplo, la referencia a Dionisos, quien dio el vino a los hombres y cuyo nombre no es mencionado en el poema, sin embargo, se hace referencia a él nombrando a sus progenitores, Zeus y Sémele, y uno de los dones por los que es conocido.
En el primer verso hace alusión a la brevedad del día y a que considera una pérdida de tiempo “esperar las lámparas”, es decir la noche, para comenzar con la celebración y la bebida, se presenta de nuevo el uso de la metáfora aunado a una referencia histórica, pues “un dedo” era una referencia mínima de medida, lo cual nos da idea de que se refiere a algo de tamaño reducido o corta duración.
Los últimos versos del fragmento ensalzan el vino e invitan a degustarlo sin medida, en la abundancia total y siguiendo una copa de otra sin parar de beber; debemos recordar que este tipo de fiestas eran frecuentísimas en el hogar de Alceo y formaban una parte importante de la vida de los hombres en aquella época, pues ahí se discutía sobre todos los temas de actualidad, política, arte y se leían poemas escritos especialmente para esas ocasiones.
Tenemos, pues, en la obra de este autor un interesante retrato, no sólo de su vida sino de la de todo un estrato social durante su época, de las costumbres, el culto religioso y la visión política que fue tan importante en el mundo antiguo.
Leer a Alceo es, sin duda alguna, una tarea nada sencilla, ya que al no tener más que fragmentos de su obra, muchas veces nuestras expectativas se ven cortadas de tajo por versos incompletos o estrofas sueltas de los poemas, mismos que nos dejan a la mitad de la bella imagen que comenzábamos a formar alrededor de las palabras del poeta.
Pero, a pesar de todos los inconvenientes que puedan surgir entorno de su lectura, así como la escasa información que se tiene sobre su vida, acercarse a la obra de este autor griego es todo un descubrimiento que amplia nuestro panorama sobre el nacimiento de la poesía a partir de la lírica griega.
BIBLIOGRAFÍA___________
Bonifaz Nuño, Rubén. (1998). Antología de la lírica griega. México, D.F.: Universidad Nacional Autónoma de México.
Antología de textos de autores griegos y latinos. (1971). México, D.F.: Universidad Nacional Autónoma de México.
Láquesis
Medea (1969)
Dir. Pier Paolo Pasolini
Es una adaptación muy personal del director, quien fue también el guionista, de la obra de Eurípides.
La película muestra la confrontación del mundo mágico y fantástico de Medea con el mundo racional de Jasón.
Además, como un dato extra está el hecho de que María Callas fue escogida como Medea por el director puesto que ya había representado este papel en la ópera con un gran éxito.
Ficha técnica:
Láquesis
Mighty Aphrodite (1995)
Lenny (Allen) y Amanda (Bonham Carter) son una pareja de Nueva York que decide adoptar a un niño, con el pasar de los años se dan cuenta de su inteligencia y Lenny decide buscar a los padres biológicos. Su sorpresa comienza cuando descubre que la madre de su hijo es una prostituta. A partir de esto se desencadenara una serie de acontecimientos irreverentes, muy propios de Woody Allen.
Además, durante la película se hacen cortes en donde aparece un coro que narra lo que va sucediendo y tiene la misma función que este tenía en las tragedias griegas, pero por supuesto sin olvidar el toque cómico del director.
Créditos:
http://www.imdb.es/title/tt0113819/fullcredits
Fragmento de la película:
http://www.youtube.com/watch?v=z7MYyuxNhQo
Láquesis
lunes, 30 de mayo de 2011
ORFEO
El canto de las Musas encerraba toda la belleza y toda la sabiduría del Universo, pero hubo un mortal que con su lira fue capaz de producir una música tan bella y tan poderosa como dicho canto. Ese mortal se llamaba Orfeo.
Las bestias más salvajes se apaciguaban al escuchar su lira. Los árboles y las rocas se movían como si estuvieran bailando, las olas del mar corrían en dirección contraria, e incluso el fuego formaba bellas y caprichosas figuras ante los mágicos acordes.
Orfeo se casó con la ninfa Eurídice, de quien estaba profundamente enamorado. Pero apenas habían pasado unas cuantas semanas del matrimonio cuando ella fue mordida por una serpiente y pronto murió, sin haber podido despedirse de su amado.
Orfeo entristeció profundamente. Abandonó todas sus pertenencias y se internó en el bosque con la única compañía de su lira. Se pasaba el día y la noche enteros tocando. Los animales y las ninfas, los sátiros, los dioses e incluso los centauros, comenzaron a llorar en cuanto aquellas tristísimas notas llegaban a sus oídos.
Así pasó algún tiempo, Orfeo estaba fuera de sí de tanta tristeza. Por fin, una noche le vino a la mente de la idea de bajar hasta el Mundo de los Muertos, en busca de Eurídice.
Tal vez ahí podría encontrarla, tal vez, incluso, podría lograr que Hades les permitiera regresar juntos a la Tierra. Sin más preparativos se encaminó hacia una gruta que tenía fama de conducir directamente al inframundo. Entró en ella; ante la música de su lira, los senderos subterráneos parecieron iluminarse y volverse más amplios. No fue muy largo el camino hasta la orilla del río Aqueronte, que separa el mundo de los vivos del de los muertos.

En un punto de aquella ribera se localizaba un embarcadero; desde ahí las sombras de los muertos debían llamar a Caronte, el barquero, haciendo sonar un gran cuerno. Orfeo no lo hizo, en cambio, siguió tocando y tocando su instrumento. Caronte respondió a tan irresistible llamado. Era un viejo decrépito y mal vestido que gobernaba una ruinosa embarcación.
El trabajo de Caronte consistía en transportar las sombras de los muertos de un extremo al otro lado del río; por ello exigía recibir una moneda como pago; sin embargo, aceptó llevar a Orfeo gratuitamente, con tal de que éste no dejara de tocar durante el viaje.
Ya en la otra orilla, Orfeo dejó de tocar. Una multitud de sombras lo rodearon. Se encontraban muy excitadas, pues ningún ser vivo había penetrado nunca hasta aquellas profundidades.
Entre las sombras, Orfeo reconoció las figuras de algunos reyes y héroes de los que había oído hablar, pero que habían muerto hacía mucho. Las sombras, por su parte, se arremolinaban a su alrededor haciéndole preguntas acerca de la Tierra y pidiéndole algo de sangre para alimentarse. Él se perdió entre ellas en busca de su amada.
Finalmente, la vio a lo lejos; se encontraba llorando bajo el tronco retorcido de un árbol. Orfeo comenzó a tocar de nuevo. Eurídice y Orfeo se presentaron frente al trono de Hades. A un lado de éste, se hallaba sentada Perséfone, la joven diosa que hacía tiempo que él raptara y con la cual ahora estaba casado; ambos regían el Mundo de los Muertos.
Orfeo suplicó que se le permitiera regresar junto con Eurídice al mundo de los vivos; tocó la lira y entonó cantos sentimentales. Los dioses se conmovieron y finalmente otorgaron su consentimiento.
- Regresen juntos hasta la luz del día- dijo Hades-. Pero, ten mucho cuidado, Orfeo, de no mirar el rostro de tu esposa sino hasta que se encuentren de nuevo al aire libre. Si lo haces, la perderás para siempre.
Orfeo agradeció la bondad de los dioses, y desde ese momento evitó mirar a Eurídice; inmediatamente los esposos iniciaron el ascenso hacia la Tierra. Iban tomados de la mano; Orfeo caminaba delante y Eurídice lo seguía.
Cruzaron el Aqueronte en sentido opuesto al de todos los pasajeros de Caronte. Para iluminar el camino, él portaba una antorcha encendida. El trayecto fue difícil y agotador, pero finalmente vieron la luz del día. Se sintieron muy felices y apresuraron el paso.
Cuando se encontraban a punto de salir a la superficie, Eurídice tropezó con una piedra y cayó al suelo. Orfeo volteó para ayudarle y accidentalmente la miró a los ojos. En ese momento ella se desvaneció para regresar al reino de Hades… Nunca más volvieron a encontrarse.
CLOTO
BIBLIOGRAFÍA.
TRUJILLO, F. (2000) Mitología fantástica para niños. Selector: México.
ADONIS
Un día, la esposa del rey Ciniras de Chipre declaró atolondradamente que su hija Mirra era más hermosa que Afrodita. La diosa se vengó del insulto haciendo que Mirra se enamorase de su padre y subiera al lecho de éste en una noche oscura.
Más tarde, Ciniras descubrió que era padre y abuelo del hijo que Mirra llevaba en su seno y, furioso, tomó una espada, sacó a su hija del palacio y la dejó abandonada en la cumbre de una colina, donde Afrodita la convirtió en el arbusto que produce la mirra, conocido afrodisiaco. De este arbusto nació el joven Adonis.
Maravillada Afrodita de la hermosura del niño, lo ocultó en un cofre que confió a Perséfone, a quien encargó que lo guardase en un lugar oscuro. Perséfone, llena de curiosidad, abrió el cofre, halló a Adonis dentro y, prendada de él, se lo llevó a su propio palacio.

Cuando Afrodita se enteró de ello, fue a reclamar ante Zeus, quien dirimió la disputa ordenando que Adonis pasara cuatro meses en el Olimpo, y el resto del año lo dividiese entre las dos insaciables y enamoradas deidades. Pero Afrodita, obrando con engaño, es decir, llevando continuamente puesto su ceñidor mágico, acaparó a Adonis, y Perséfone fue a contar a Ares que Afrodita le era infiel con un simple mortal.
Ares, celoso, se convirtió en jabalí y mató a Adonis en una cacería, ante los ojos de Afrodita. Anémonas brotaron de su sangre y su alma descendió al Hades. Zeus concedió a Afrodita que Adonis pasara los meses de verano con ella. La diosa del amor dio a Adonis un hijo, Golgos, y una hija, Beroea.
El mito de Adonis, con ritos variantes, existió en muchos países del Mediterráneo Oriental. Bajo los nombres de Osiris, Tammuz, Adonis y Atis representó la muerte y la resurrección anual de la vida total de la naturaleza. Su existencia era maravillosa y efímera. En las costas de Siria y del Ática las mujeres lloraban al dios con grandes acentos de dolor.
En Biblos, además de ofrecerle sacrificios, sus adoradores acudían a golpearse el pecho ante su tumba. Cuando el dios tenía que morir, las mujeres de Alejandría, suelta la cabellera y descubiertos los pechos, lanzaban al mar la imagen de Adonis.
CLOTO
BIBLIOGRAFÍA.
BARTRA, Agustí. (1982). Diccionario de Mitología. Grijalbo: Barcelona.
domingo, 29 de mayo de 2011
LA CORNUCOPIA
Rea salvó a su pequeño hijo Zeus de ser devorado por Cronos. Dejó al bebé oculto en una cueva bajo el cuidado de una cabra. Esta cabra se llamaba Amaltea y sentía mucho cariño hacia el pequeño dios. Lo cuidaba con ternura y dedicación.
Una vez, mientras los dos jugaban, el niño por accidente arrancó uno de los cuernos de la cabra: aunque todavía era pequeño, Zeus poseía gran fuerza. Amaltea dio un terrible grito y comenzó a llorar de dolor.

Zeus se sintió muy apenado. Rápidamente colocó su manita sobre la herida e hizo desaparecer el dolor. Tomó el cuerno que yacía tirado en el suelo, se lo llevó a la boca y sopló por él como por una trompeta. Del cuerno comenzaron a brotar flores y frutas, leche, miel y semillas de todo tipo.
Devolvió el cuerno a Amaltea, y ésta se maravilló ante los poderes del niño. Pero todas aquellas flores y alimentos y bebidas brotaban con tal abundancia del cuerno que hubiera resultado imposible conservarlo dentro de la cueva, así que Amaltea llamó a unas ninfas que vivían en un bosque cercano y se los entregó.
Estas ninfas se dieron a la tarea de recorrer la tierra de un lado a otro, derramando los dones que manaban del cuerno sobre los mortales afortunados. Pronto se conoció aquel objeto maravilloso con el nombre de Cornucopia, o Cuerno de la Abundancia.
Cuando Amaltea envejeció y murió, Zeus colocó su figura en el cielo, en forma de una constelación. Actualmente, conocemos a esta constelación con el nombre de Capricornio.
CLOTO
BIBLIOGRAFÍA
TRUJILLO, F. (2000) Mitología fantástica para niños. Selector: México.
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